Ayn Rand: La rebelión de Atlas

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Ayn Rand

Este post sobre Ayn Rand, es el primero que no es de economía directamente. Es sobre un personaje cuya obra quiero ayudar a difundir.

El libro que muchos quisieran que nunca se hubiese escrito

Si hay un libro que ha cambiado mi pensamiento político y económico ha sido la obra más famosa de Ayn Rand, me refiero a La rebelión de Atlas, en ingles Atlas Shrugged. Este libro fue escrito en 1957 por Ayn Rand, inmigrante rusa de origen judío quien huyó de la cárcel de pensamiento que era la unión soviética para tener una carrera como libretista en Hollywood así como en Broadway para luego publicar sus textos más famosos, El Manantial y la rebelión de Atlas.

¿Quien fue Ayn Rand?

Su filosofía política llamada hoy libertaria, está basada en el concepto principal de que la obra personal de cada cual, es decir el propósito de su vida, está por encima de cualquier concepto de solidaridad social, pues solo cuando una persona entrega su cuerpo y alma a algún propósito, puede ser feliz y sentirse completa. Jamás alguien recibiendo subsidios y regalos se puede sentir satisfecha y completa, pues siempre le hará falta ese pedazo de logro personal que acompaña el logro material. Ayn Rand era egoísta y su filosofía ha sido muy criticada pero su rol en la filosofía del siglo XX es indiscutible.

El común denominador de los regímenes socialistas y comunistas en el siglo XX, no fue solo intentar desde una economía centralmente planificada suplir las necesidades de sus ciudadanos sino también imponer una filosofía de pensamiento única. Esta llevaba implícita una superioridad moral frente a sus rivales capitalistas, escudados en un «supuesto» mayor humanismo. Ese que llaman la búsqueda del “bien común”, ese que ellos dictan que es el adecuado y deseado. De esta filosofía fue que huyeron Ayn Rand y mis abuelos desde Rusia hacia la libertad de las Américas.

El alto costo del «Bien comun»

Ese “bien común” ha sido a costa de millones de vidas humanas perdidas por hambrunas. En Ucrania bajo Stalin en la campaña colectivización de la tierra conocida como el Holomodor costó 4 millones de vidas. El “Gran salto” de Mao Tse Tung costó 45 millones de vidas y las hambrunas de Corea del Norte a mediados de los años 90’s costaron de 500,000-600,000 muertes. Guerras, emigraciones forzadas, gulags, pelotones de fusilamiento y balsas improvisadas surcando 90 millas a la deriva entre Cuba y la Florida.

Esta filosofía de justicia social, es contraria a la naturaleza biológica del ser humano, pues evita que el hombre haga lo que se requiere para sobrevivir y se limite a ir a hacer filas para recibir comida, subsidios o a mítines políticos para poder recibir la tarjeta que los acredita como “amigos” del régimen y dignos de sus regalos. Aunque los animales colaboran entre ellos, ninguno va a un mitin a ver que le dan.

Recibiendo su mercado gratis CLAP después de un mitin político en Venezuela. La felicidad completa.

La rebelión de Atlas habla sobre como una sociedad en cuestión de diez años se destruye cuando las ideas de que el empresario es un ser maligno, manipulador y explotador cogen vuelo y que solo el estado puede ser la solución con un líder mesiánico al frente. Un nuevo cristo listo para liberar la humanidad, pero con un poder absoluto pues la situacion no permite democracia. Esta distopía de ficción es los Estados unidos.

La distopía

Una distopía es el termino griego que describe a una sociedad fracasada y no deseada, tal como la que describe Ayn Rand. El contrario a una utopía.

En el libro cuando el gobierno nacionaliza las empresas, toda la economía empieza a fallar. Los eslabones no funcionan cuando el estado los limita y los manipula. Los grandes empresarios salen a huelga y se refugian en un pueblo perdido en las montañas de colorado bajo el líderazgo del mítico John Galt. Allí fundan Galt’s Gulch, una sociedad de exiliados basada en los principios libertarios de nula intervención del gobierno y de que cada hombre debe hacer su aporte a la sociedad y pagar su camino.

Escrito en 1957, el nivel de predicción de Rand me asombra, pues me tocó ver que las distopías si existen en la realidad. Es imposible que el que lea este libro, no lo vea reflejado en la distopía que es Venezuela, y allí todo empezó con un supuesto humanismo mesiánico. A Ayn Rand también le tocó ver como Europa Oriental y Cuba, se hundieron en la miseria siguiendo el modelo soviético. A mí me tocó ver a Venezuela.

La democracia se acaba, la economía se destruye y todo bajo el manto humanístico. Todo vale por sus ideales. No hay norma legal ni ética que se respete.

El socialismo en la práctica

Los ricos empresarios venezolanos no se han ido a fundar un mítico pueblo como Galt’s Gulch en algún lugar de Venezuela. Han emigrado a Colombia, Estados Unidos y España entre muchísimos otros países. Algunos con su capital, otros sin nada. Otros están aún en Venezuela colaborando con el régimen (a esto lo llaman allá: surfear el régimen) haciendo fortunas, pero con sus familias viviendo en otros países y desearía uno que con algún cargo de conciencia por su complicidad.

En el exilio se han encontrado con todos los hijos de los líderes del régimen chavista, quienes viven como unos pashas en Miami y Madrid. Así siempre ha sido con las familias de los líderes mesiánicos. Ellos viven con todos los lujos en sus datchas (termino ruso, para villa de lujo que tenían líderes del partido comunista ruso y que hoy tienen todos los líderes comunistas en el mundo) y mantienen un pied-a-terre en los países capitalistas como un buen apartamento en Nueva York, Londres, Madrid y París.

Casos reales y cercanos

Hasta los hijos de Stalin y Kruschev terminaron emigrando hacia los Estados Unidos. La hija de Chaves vive feliz en Nueva York. Tony Castro, hijo de Raúl vive como un príncipe mostrando sus yates y lujos en Instagram. Una de las hijas de Castro vive exiliada en Miami hace décadas. La descendencia de los mesiánicos no tiene “skin in the game”, su pellejo en el juego como diría Nicolas Nassim Taleb. Ellos predican socialismo y humanismo, pero viven de expoliar la riqueza de su país, invertidos en inmuebles por todo el mundo y sin tener que pensar si el Corte Inglés de la vía Serrano en Madrid estará surtido con azúcar o no. Es mejor ir a comprar lo que uno le gusta en Whole Foods en Miami Beach, que hacer fila para una bolsita de mercado CLAP regalada por el régimen en caracas. Lo tienen clarísimo. Yo también.

Duele en el alma ver que países como Colombia, Chile, España escuchan estos cantos de sirena y se dejan seducir por estas ideas de superioridad moral que enarbola la izquierda mundial. De ahí de que un candidato como Gustavo Petro obtuviera 8 millones de votos en las últimas elecciones en Colombia, Pablo Iglesias sea el vicepresidente comunista del gobierno español y Chile haya caído bajo un manto de protestas auspiciadas por el foro de Sao Paulo donde en un solo día destruyeron el moderno metro de Santiago de Chile.

La necesidad de leer la rebelión de Atlas

Entre más personas lean La rebelión de Atlas, más se convencerán que las distopías si existen y son muy planificadas. No son espontáneas. Detrás hay siempre ganadores, datchas, chalets y propiedades en el exterior. No hay líder comunista o socialista pobre.

Por eso la izquierda detesta a Ayn Rand y hubiese querido que este libro nunca se hubiese escrito, pues ella los desenmascaró y expuso su jueguito moralista con pose de humanista hace más de 50 años. Por lo menos nadie de mi generación puede negar que le ha tocado ver la distopía venezolana con sus propios ojos, en cada esquina de Colombia mendigando para comer.

Venezolanos pasando a Colombia por las trochas de la frontera

La tragedia de América latina es que nunca superó al Che Guevara y a Castro. Mientras tanto el mundo dio muchas vueltas. China se volvió la fábrica del mundo y Silicon Valley desarrolló la tecnología en la cual escribo y publico este artículo. Pero los estudiantes latinos siguen con sus camisas del Che Guevara destruyendo infraestructura publica esperando que alguien les solucione la vida.

Pero no aplica para mi familia. Ellos Si merecen ser ricos.

Así que al lector de este artículo lo animo a que lea el resumen del libro, lea memes con frases de Ayn Rand que abundan en Twitter e Instagram, vea la regular película que hicieron del libro o mejor aún, lea todo el libro. Cambiará su vida y le ayudará a perder su ingenuidad política y económica.

Esta frase enmarca un doctorado en economía y política:

No hay tal cosa como un almuerzo gratis. “There is no such thing as a free lunch”. Alguien debe pagar la cuenta.

Recuérdela y nunca la olvides por tu propio bien.

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